Lactancia materna, un acto de amor y un compromiso con nuestro planeta
Lactancia materna, un acto de amor y un compromiso con nuestro planeta
Desde el 1° y hasta el 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM), impulsada por la Alianza Mundial Para la Acción a Favor de la Lactancia Materna (WABA) entidad que trabaja en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la UNICEF y diversas organizaciones internacionales, para promover la lactancia materna. El lema de este año es “prioricemos la lactancia, construyendo sistemas de apoyo sostenibles", centrándose en el medioambiente y cambio climático, dando prioridad a la lactancia materna mediante la construcción de sistemas de apoyo sólidos y sostenibles.
Según un informe especial de la prestigiosa revista científica LANCET, actualmente la mayor amenaza para la salud mundial, es la sindemia de la desnutrición, obesidad y cambio climático, estableciendo la necesidad de reorientar los modelos de negocio, los sistemas alimentarios e involucrando la participación de la sociedad, para lograr una mejor salud (The Lancet Commissions Vol 393 February 23, 2019). Frente a esta problemática, una de las soluciones podría estar más cerca de lo que pensamos: el vínculo entre el binomio madre-hijo, a través de la lactancia materna.
Las fórmulas infantiles son alimentos ultraprocesados, con cadenas de suministro altamente complejas, basadas en el procesamiento combinado de leche de vaca, aceites vegetales, vitaminas y minerales, para lograr un aporte nutricional simular al de la leche materna. Estos ingredientes provienen de cadenas globales, donde la producción primaria y el suministro a menudo tienen lugar en países diferentes a donde fue producida la fórmula. Una reciente investigación comparó la alimentación con fórmula infantil y la lactancia materna exclusiva, analizando su impacto ambiental, concluyendo que, en 4 meses de cada tipo de alimentación, la lactancia genera un 70% menos de acidificación de suelo, 38% menos potencial de calentamiento global, 72% menos acidificación de terrestre y un 41% menos uso de suelo (Int. J. Environ. Res. Public Health 2022, 19, 6397). Así mismo, una investigación analizó la huella de carbono de las fórmulas infantiles, que requiere una producción masiva por parte de la industria láctea, lo que implica plástico y otros desechos, concluyendo que involucra la degradación de suelos, y que cada kilogramo de fórmula generó 4 kg de dióxido de carbono (CO2) durante su producción. En este entendido, la protección, el apoyo y la promoción de la lactancia materna ayudan a salvaguardar la salud humana y del planeta al minimizar el daño ambiental (International Breastfeeding Journal 2019, 14:49).
Se ha establecido que la lactancia materna es una de las inversiones más eficaces y rentables que las naciones pueden realizar en favor de la salud futura de sus economías y sociedades, asociado a los múltiples beneficios de la lactancia materna reportados en la evidencia científica internacional y nacional: menor riesgo de infecciones (de todo tipo), menor respuesta alérgica, contribuye a establecer patrones de aprendizaje y conductas esenciales para el desarrollo, menor riesgo de obesidad y alteraciones metabólicas además de ser un alimento sustentable, otorgando beneficios al planeta y también a sus madres.
Para que más madres puedan amamantar en forma efectiva y duradera a sus hijos e hijas, es necesario crear sistemas de apoyo sólidos y sostenibles en el tiempo. Si bien es un proceso natural, existen múltiples factores que pueden influir en su inicio y duración, destacando los factores biopsicosociales, las condiciones propias de la madre y las del niño o niña. Por ende, se requiere un entorno que promueva, proteja y respalde el libre derecho a amamantar. De esta forma, un sistema sostenible es aquel que se integra en la estructura social, económica y de salud.
Políticas públicas y laborales, tales como licencias de maternidad y paternidad flexibles y remuneradas, post natal extendido, espacios de lactancia dignos en los lugares de trabajo. A su vez, sistemas de salud capacitados y disponibles para brindar información basada en evidencia, desde la gestación, el parto y el post parto, apoyar a las díadas en cada proceso individual, atendiendo a sus necesidades, resolver dudas y ofrecer ayuda oportuna, respetando las decisiones informadas que puedan tomar las madres y/o las familias. El entorno social cumple un rol esencial, generando una cultura de cuidado y protección en torno a la lactancia materna, ya sea en los espacios públicos, así como la conformación de redes de apoyo.
Actualmente en Chile, según datos del Ministerio de Salud, para el año 2022, un 55,6% de las madres amamantan a sus hijos hasta el 6° mes de vida del lactante, evidenciando una disminución respecto del año 2019 con un 61%, lo que subraya la necesidad de seguir trabajando en políticas públicas que promuevan y prolonguen su exclusividad y duración, teniendo en cuenta los determinantes sociales de cada territorio. Datos preliminares del DEIS para la región del Biobío, indican que el servicio de salud (SS) Biobío tiene la prevalencia más alta con un 62%, mientras que el SS Concepción reflejó la cifra más baja, de un 45%, reflejando la diversidad en las metas de LME para una misma región y por tanto la necesidad de contar con estrategias locales efectivas.
Chile cuenta con una Estrategia Nacional de Lactancia materna que contempla políticas públicas enfocadas promover la lactancia materna y la salud del binomio madre-hijo (a), como legislaciones laborales y de protección a la lactancia, la implementación de clínicas de lactancia, el programa Chile Crece Contigo, las organizaciones sociales y educativas enfocadas hacia la lactancia materna y crianza, los Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna, entre otros, que sin duda han contribuido a apoyar a las madres y familias, logrando mantener las metas de lactancia, aún existen brechas para facilitar la lactancia materna en mujeres con expectativa laboral y profesional (como la educación superior) así como también en aquellos grupos vulnerables como personas migrantes, comunidad LGTBI, entre otras. Por otro lado, la lactancia materna extendida hasta los 12 meses alcanza un 30% y sólo un 12% recibe leche materna hasta los 2 años o más.
Fomentar y proteger la lactancia materna debe continuar siendo una prioridad en las estrategias locales y nacionales enfocadas a la primera infancia, promover a su vez la investigación científica, para disponer de información local y aumentar el conocimiento que tenemos de este tema en población chilena, lo que ha demostrado aumentar la efectividad de estrategias locales en salud pública.
Nicole Lasserre-Laso
Nutricionista, MSc. Nutrición Humana
Académica Escuela Nutrición y Dietética Universidad Santo Tomás
Investigadora Consorcio ELHOC Research
Investigadora Observatorio de la Alimentación ODA 360 (UST)